Historia
En 1929, la empresa Solvay, ubicada en Torrelavega, comienza una de las obras sociales más innovadoras y de mayor calado de la empresa: las curas de reposo y en clima de altura de la “Casa de Soto”.
Situada en el municipio de Campoo de Suso, a pocos Kilómetros del nacimiento del río Ebro, y a unos 1100 metros de altitud, tenía la finalidad de proporcionar gratuitamente los beneficios del reposo y la convivencia en un clima de altura a todo el personal de Solvay y a sus familiares.
En 1931, se amplía la casa dada la gran aceptación que su uso tenía, ampliación que se repite en 1940, una vez terminados los turbulentos años treinta, añadiendo un nuevo a la a la casa para tomar la forma constructiva que aún se conserva.
La continua afluencia de huéspedes en la “Casa de Soto” es considerada como un antecedente del turismo vacacional en el Valle de Campoo y, por tanto, pionera en la zona.
En 1974, la empresa decide vender la casa, que será adquirida por una familia de la zona dedicada a la hostelería. Así, la “Casa de Soto” se transforma en el “Hostal el Montero”. A partir de 1990 el hostal se convierte en albergue en una nueva adaptación a los gustos y demandas del cliente de la época, teniendo una gran acogida por grupos de montañeros, esquiadores, colonias infantiles, etc.
Será a partir del año 2000, y con un nuevo cambio de mercado turístico en continua evolución, cuando “El Montero” inicia diversas ampliaciones de los servicios que prestaba: Construcción de la piscina, renovación de la terraza, aparcamiento, jardines, renovación de las instalaciones de la cafetería, etc.
Por último, se han renovado todas las habitaciones del inmueble, reduciendo su número para aumentar su amplitud, dotándolas de más amplios cuartos de baño, televisión, espacios de estar, etc, que garantizan todas las comodidades a nuestros hospedados.
Casi 100 años de historia ininterrumpida adaptándose a los tiempos, en continua evolución para satisfacer las peticiones de sus visitantes, y sobreponiéndose a los avatares que se han vivido en tantos años. EL MONTERO mira hacia el futuro con ilusión, de la mano de sus huéspedes, en una apuesta por seguir siendo un referente de la comarca campurriana en el turismo vacacional y en los servicios de hostelería.
